Guía general · Actualizada el 14 de julio de 2026
Respira con seguridad
La práctica más útil es la que puedes realizar sin dolor, lucha ni sensación de pérdida de control. Nunca compitas con un contador.
Antes de comenzar
- Siéntate o recuéstate en un lugar ventilado y seguro.
- No practiques conduciendo, de pie en alturas, en el agua o bañándote.
- Evita practicar después de alcohol u otras sustancias que alteren tu percepción.
- Respeta la ruta indicada: nariz o boca puede cambiar entre inhalación y exhalación.
Detente inmediatamente
Vuelve a tu respiración espontánea si aparece dolor, opresión en el pecho, falta de aire preocupante, visión alterada, hormigueo intenso, confusión, pánico o sensación de desmayo. Busca atención urgente si los síntomas son severos o no ceden.
Cuándo evitar pausas y ritmos intensos
Evita las pausas respiratorias y los ritmos activos durante el embarazo o si tienes enfermedad cardiovascular o pulmonar, presión arterial no controlada, antecedentes de desmayo o convulsiones, cirugía reciente o glaucoma. En esos casos, utiliza únicamente respiración natural y suave.
Intensidad
Las técnicas publicables se acompañan de una ficha específica. Las prácticas intensas o con evidencia insuficiente permanecen fuera del catálogo de lanzamiento. Una pausa nunca debe forzarse: acórtala o sáltala.
Esta guía es información general. Adapta siempre el ritmo a tu capacidad y termina la práctica ante dolor, desorientación, ansiedad intensa o sensación de desmayo.